Antes de montar una sociedad fuera: la idea clave
Si vives en España, una sociedad extranjera no te saca del sistema fiscal español. Tributas aquí por tus rentas mundiales, y la sociedad puede considerarse residente en España si su sede de dirección efectiva está aquí (artículo 8 de la Ley 27/2014; consulta vinculante DGT V1964-20). Además puede haber obligaciones informativas (Modelo 720, CRS) y de Seguridad Social si trabajas tú desde España.
Por eso tratamos este capítulo como cumplimiento y coste, no como optimización. Una sociedad extranjera tiene sentido cuando existe un motivo comercial real y se asumen los costes en ambos países.
Comparativa rápida
| Para qué sirve | LLC: clientes y pasarelas de EE. UU. OÜ estonia: sociedad europea gestionada en línea. |
| Impuesto en el país de origen | LLC: por defecto transparente a efectos federales con un socio extranjero y sin actividad en EE. UU.; tasas estatales. OÜ: 0 % si se reinvierte y 22 % al distribuir, según la fuente consultada. |
| Obligación informativa clave | LLC: formulario 5472 y 1120 pro forma, con sanción de 25.000 $ por incumplimiento. OÜ: memoria anual y contabilidad estonia. |
| Riesgo en España | Ambas pueden considerarse residentes fiscales españolas si se dirigen desde España. |
| Coste recurrente | Agente o domicilio, contable y tasas anuales; conviene sumarle tu asesor español. |
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Las cifras son orientativas y proceden de las fuentes citadas en cada guía; contrástalas con las oficiales.
Y las sociedades «offshore» clásicas
Seychelles, Belice, Islas Vírgenes Británicas o Panamá se han vendido durante años como paraísos de la discreción. Hoy ese argumento está desfasado: más de cien jurisdicciones aplican el estándar CRS de intercambio automático de información, los bancos piden identificar al titular real de la sociedad y España exige informar de cuentas y valores en el extranjero (Modelo 720) y de criptoactivos (Modelo 721). Además, una sociedad dirigida desde España corre el mismo riesgo de residencia fiscal que las anteriores.
A cambio, estas estructuras suelen sumar costes de constitución, agente local, tasas anuales y cuentas bancarias más difíciles de abrir. Por eso no las tratamos como una opción recomendable para un residente en España: la discreción ya no es el producto, y el cumplimiento sí es el coste. Si te las ofrecen con promesas de «cero impuestos» o «invisibilidad», desconfía y pide por escrito el análisis fiscal español.
Las mismas cautelas valen para las membresías o aportaciones iniciales elevadas que algunas entidades exigen: compara siempre lo que pagas con lo que recibes, y comprueba la regulación y la protección de fondos de la entidad, como hacemos en cada ficha.
Lo que hay que preguntarse antes
- ¿Tengo clientes o un proyecto real fuera de España que justifique la sociedad?
- ¿Desde dónde se tomarán las decisiones y dónde vivo yo?
- ¿Cuánto cuesta mantenerla al año, sumando contable, domicilio, tasas y asesor español?
- ¿He estudiado el Modelo 720, el CRS y la tributación de lo que cobre de la sociedad?
- ¿Hay una opción más simple, como una cuenta multidivisa o ser autónomo?
Para estimar el coste de la parte bancaria, usa la calculadora de coste de cuentas.